Keylogger: qué es y cómo protegerte
Un keylogger registra lo que escribes para robar contraseñas. Cómo llegan, qué señales dan y cómo protegerte aunque te infecten.
Un keylogger (registrador de teclas) es un programa, o a veces un dispositivo, que anota todo lo que se escribe en el teclado y se lo envía a un atacante. Con él pueden robar contraseñas, números de tarjeta y mensajes privados.
Cómo llega a un equipo
- Archivos adjuntos y enlaces maliciosos en correos o mensajes (phishing).
- Programas pirateados o «cracks», y descargas de webs no oficiales.
- Extensiones de navegador que piden permisos excesivos (extensiones peligrosas).
- Dispositivos físicos conectados al teclado o al puerto USB, algo poco habitual en casa pero posible en equipos compartidos o públicos.
Muchos «stealers» modernos hacen más que registrar teclas: roban las contraseñas guardadas en el navegador, las cookies de sesión y los datos de carteras de criptomonedas.
Señales de alerta
No siempre dan síntomas, pero conviene sospechar si:
- Alguien accede a tus cuentas aunque no has compartido la contraseña.
- Recibes avisos de inicios de sesión desde lugares que no conoces.
- Aparecen procesos desconocidos que consumen CPU en el Administrador de tareas.
- El antivirus detecta amenazas o se desactiva solo.
Qué hacer si sospechas
- Desde otro dispositivo limpio, cambia las contraseñas de las cuentas importantes (correo, banco, redes) y activa la verificación en dos pasos.
- En el equipo sospechoso, haz un análisis completo con Microsoft Defender u otro antivirus de confianza.
- Si persiste, valora restablecer el equipo o reinstalar Windows.
- Sigue la guía de cuenta robada: qué hacer.
Cómo reducir el daño aunque te infecten
- Verificación en dos pasos y llaves de acceso (passkeys): una contraseña robada no basta si hace falta un segundo factor. Las passkeys no se pueden teclear, así que un keylogger no las captura.
- Gestor de contraseñas: rellena los campos automáticamente en lugar de escribirlos con el teclado (gestor de contraseñas). Úsalo con prudencia: no es infalible, pero reduce lo que se teclea.
- Mantén Windows y el navegador actualizados y no descargues software de fuentes dudosas.
- No uses ordenadores públicos para acceder a cuentas importantes.
El objetivo no es no infectarse nunca —imposible garantizarlo—, sino que, si ocurre, el atacante no pueda hacer mucho con lo que roba.
