Fuente de alimentación
La pieza que convierte la corriente del enchufe en las tensiones que necesitan los componentes del ordenador.
Los componentes del PC funcionan con corriente continua y tensiones bajas. La fuente toma la corriente alterna del enchufe y la transforma. Su potencia se mide en vatios y debe cubrir el consumo del equipo con margen.
Una fuente de mala calidad o justa de potencia puede provocar apagados bajo carga o, en el peor caso, dañar otros componentes.
Un ejemplo
Instalas una gráfica nueva y el PC se apaga solo al jugar: la fuente se ha quedado corta de potencia.
Por qué importa
La fuente es la pieza que más se suele recortar y la que más conviene cuidar, porque de ella depende la estabilidad de todo lo demás. Una fuente fiable entrega tensiones estables, tiene protecciones contra sobrecargas y cortocircuitos y aguanta años sin darte problemas.
Al elegirla, hay que calcular el consumo de los componentes más exigentes, sobre todo procesador y tarjeta gráfica, y dejar un margen razonable para picos y para futuras ampliaciones. La certificación de eficiencia (80 Plus Bronze, Gold, etc.) indica cuánta energía se pierde en forma de calor, no la calidad de construcción por sí sola, aunque suelen ir de la mano.
Los síntomas de una fuente con problemas son reinicios o apagados al jugar o exportar vídeo, ruidos extraños o un equipo que no enciende de forma intermitente. Si ocurre justo tras añadir una pieza potente, sospecha primero de la potencia disponible.
Confusiones frecuentes
El error más común es pensar que cuantos más vatios, mejor siempre. Una fuente muy sobredimensionada no hace que el equipo rinda más, y puede ser menos eficiente con cargas bajas. Tampoco hay que fiarse solo de la potencia anunciada: una fuente barata de 750 W puede entregar menos de forma real que una buena de 550 W. Y la fuente no «gasta» lo que indica su etiqueta: consume lo que los componentes piden en cada momento. Por último, no se debe abrir una fuente: tiene condensadores que mantienen carga peligrosa aun desenchufada.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé qué potencia necesito?
Suma el consumo del procesador y la gráfica (el fabricante lo indica) y añade el resto de piezas. Una calculadora de consumo ayuda; deja un margen del 20 al 30 % sobre el máximo estimado.
¿Cada cuánto hay que cambiar la fuente?
No hay un plazo fijo. Una buena puede durar muchos años; cámbiala si empieza a dar apagones, hace ruidos raros o el equipo cambia de manera notable de consumo.