Diccionario

VRAM

La memoria propia de la tarjeta gráfica, donde guarda texturas e imágenes que está procesando.

La tarjeta gráfica dedicada tiene su propia memoria, muy rápida. Los juegos guardan ahí las texturas y los modelos; si no caben, aparecen tirones o hay que bajar la calidad.

Las gráficas integradas no tienen VRAM propia: usan una parte de la RAM del sistema.

Un ejemplo

Un juego reciente con texturas en calidad ultra pide más VRAM de la que tiene tu gráfica de 6 GB y empieza a dar tirones.

Por qué importa

La VRAM determina con qué calidad gráfica puede trabajar la tarjeta. Si un juego o un programa necesita más memoria de vídeo de la que hay, la tarjeta recurre a la RAM del sistema, que es mucho más lenta, y aparecen tirones, bajadas de fotogramas y texturas que tardan en cargar.

Se nota sobre todo al subir la resolución o la calidad de las texturas, y en tareas como edición de vídeo, modelado 3D o ejecutar modelos de inteligencia artificial en local. Al comprar una gráfica, mirar solo la potencia no basta: una tarjeta rápida con poca VRAM puede quedarse corta con los juegos recientes.

Confusiones frecuentes

No hay que confundirla con la RAM del ordenador: son memorias separadas y no se suman. Tampoco es cierto que más VRAM signifique siempre más rendimiento. Una gráfica con mucha memoria pero poco potente no rendirá más; la VRAM solo importa cuando el uso la agota. En gráficas integradas, la memoria de vídeo se toma de la RAM del sistema.

Preguntas frecuentes

¿Puedo ampliar la VRAM de mi tarjeta gráfica?

No. Está soldada en la propia tarjeta. Para tener más, hay que cambiar de gráfica.

¿Cómo veo cuánta VRAM tengo?

En Windows, abre el Administrador de tareas, entra en Rendimiento y selecciona la GPU: aparece la memoria dedicada de la tarjeta.