Placa base
La placa principal del ordenador, a la que se conectan el procesador, la memoria, los discos y el resto de componentes.
La placa base conecta entre sí todos los componentes y reparte la energía. Su zócalo determina qué procesadores admite, y sus ranuras, qué memoria y qué discos puedes instalar.
El chipset es el conjunto de chips de la placa que gestiona las conexiones: de él dependen cuántos USB, ranuras M.2 o funciones de overclock tienes.
Un ejemplo
Quieres poner un procesador más moderno, pero no cabe en el zócalo de tu placa base: tendrías que cambiar también la placa.
Por qué importa
La placa base marca qué componentes puedes montar y cuánto podrás ampliar el equipo en el futuro. Define el tipo de zócalo del procesador, la clase de memoria RAM admitida, el número de ranuras M.2 para SSD, los puertos USB disponibles y si trae wifi o Bluetooth integrados.
Por eso es la primera pieza que hay que mirar al montar o actualizar un ordenador. Si quieres cambiar el procesador, comprueba que el zócalo y el chipset sean compatibles. Si quieres más RAM, comprueba cuántas ranuras tiene y qué capacidad máxima admite. Una placa muy básica puede limitar un procesador potente.
Confusiones frecuentes
Se confunde a menudo la placa base con el procesador o con «la torre» entera. Es solo la placa donde se conectan todo lo demás. También se cree que cualquier procesador cabe en cualquier placa: no es así, cada generación exige un zócalo y un chipset concretos, y a veces hace falta actualizar la BIOS para soportar una CPU más nueva.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sé qué placa base tiene mi ordenador?
En Windows, abre Información del sistema (escríbelo en el menú Inicio) y busca el fabricante y el modelo de la placa. Así puedes consultar sus especificaciones en la web del fabricante.
¿Puedo cambiar solo la placa base?
Sí, pero debe ser compatible con tu procesador y tu RAM. Además, Windows puede pedirte reactivarse tras el cambio, así que conviene tener a mano tu cuenta de Microsoft.